
Creo que cada vez que vaya a hablar de “cositas” relacionadas con la Criminología, las incluiré en esta sección, ¡LA CRIMI-TURRA! Por lo menos hasta que el Blog no se dedique plenamente a hablar sobre la ciencia del crimen.
Hoy vengo a hablaros de las Conductas Incívicas, o como las bautizaron Andersson y Pearson (1999): ‘Conductas I’.
El Acoso Laboral está establecido en nuestro Código Penal desde 2010. Si os paráis a pensar, no hace tanto de ello. Vamos a ver que se dice al respecto:
“… serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima”
(Código Penal. Art. 173, 1, párrafo 2º)
Aquí habría que matizar algunos aspectos:
- El Acoso Laboral se puede dar entre iguales, no se da únicamente de “arriba abajo”, es decir, se entiende “superioridad” en términos subjetivos donde alguien se crea “superior” a otro. También cuando el trabajo de una persona depende para el de otra.
- El concepto de “reiterado” es vital, no siendo suficiente un hecho aislado. Esto ultimo podrá catalogarse como otro delito, pero no se atribuirá a un caso de Acoso Laboral.
- La última parte ha de entenderse en el sentido de que “imposibiliten” el correcto desarrollo profesional e interfieran en el día a día de la víctima o acosado hasta el punto de influir en su vida fuera del entorno laboral.
¿Tenemos claras estas apreciaciones? ¡Bien, tiremos para adelante!
Lo antes expuesto sería la forma más grave a la que puede llegar una relación laboral, digamos que sería la punta del iceberg, y solo espero que dentro de vuestras empresas estén bien definidos los protocolos de actuación ante casos de este tipo. Ya no solo si os afectan a vosotros, si no por si ocurren a vuestro alrededor. Ya somos mayores como para si vemos que al compañero de al lado le están “puteando”, no tomemos cartas en el asunto. ¿Estamos de acuerdo? Pero hoy os vengo a hablar de conductas que ocurren mucho antes. Conductas que podemos llegar a cometer todos nosotros incluso sin querer, y que están catalogadas como Conductas Incívicas. De hecho, su peligrosidad radica precisamente en su ambigüedad o capacidad para pasar desapercibidas. Ejemplos para ellas pueden ser las siguientes:
- Llamar a alguien por teléfono para pedirle algo, equivocarnos al marcar y cuando oigamos señal colgar sin antes pedir disculpas por habernos equivocado.
- Quedarnos en la puerta de un despacho mientras alguien habla por teléfono esperando que acabe para consultarle algo.
- No respetar el trabajo de un@ compañer@ interrumpiéndole para que nos atienda con un asunto nuestro.
- No mantener limpio y ordenado nuestro puesto cuando trabajamos en un espacio común.
- Llegar tarde al trabajo e ir conduciendo de manera agresiva “intimidando” a los demás conductores que no tienen el mismo problema que tú.
- Ignorar a alguien o dejarle de hablar en el trabajo por los motivos que sean.
- Poner en duda el juicio u opinión del/a Responsable de un trabajo especifico pensando que nosotros lo hubiéramos hecho mejor en lugar de aportar otro punto de vista constructivo.
- Ocultar información a sabiendas de que ello beneficiaría al desempeño de un@ compañer@, ahorrándole muchas horas de trabajo.
- No recompensar o reconocer un trabajo bien desempeñado.
- Excluir a alguien de una reunión informal.
- No mencionar a un miembro de un equipo cuando se está alabando el trabajo del mismo.
Quizás me haya extendido en los ejemplos, pero quiero que veáis que todas ellas (y muchas más) son formas de agresión. Y esto último ha sido muy investigado por la Psicología últimamente. Y es que una persona no “se tuerce” porque si. Detrás de cada miembro de la sociedad hay una historia que no todos conocemos. Cuando vamos a comprar el pan nos cruzamos con gente que en silencio están pasando por momentos subjetivamente delicados. Pueden ir desde un ruidito que hace el coche al arrancar que nos tiene preocupad@s, hasta un familiar con una enfermedad terminal. Alguien puede que haya sido dejado por el que creía que era el amor de su vida, o tener dificultades para cazar “ese” Pokemon tan poderoso en el PokemonGo… todos libramos guerras internas en nuestro día a día para que ahora venga un@ “HDLGP” (Que bonito es el castellano… todos me habéis entendido) a tocarnos la moral en nuestro trabajo cuando quizás este sea nuestra válvula de escape (¡aquí ojo! Ya hablaremos otro día al respecto de esto).
¿Y la culpa siempre es de cada uno de nosotros? Si y no. No podemos dejar de mirar a la Cultura de la Empresa o Capacidad de Liderazgo de las personas que tenemos por arriba.
Cómo la Empresa en la que trabajamos enfoca las relaciones laborales es vital de cara a la calidad del ambiente de la misma. Se ha escrito mucha literatura sobre este campo, y atendiendo a algunos autores (p. ej., Einarsen y Hauge, 2006; Topa, Morales y Gallastegui, 2006; Topa et al., 2007) tenemos que vigilar los siguientes ámbitos donde se genera esa tensión que al quebrar da lugar a lo antes mencionado:
- Condiciones de trabajo: Cuando existe sobrecarga de trabajo y nos sentimos desbordados, aumenta el estrés.
- Entorno laboral competitivo y negativo: Se da mucho en empresas que viven mirando Rankings absurdos de manera constante donde llegas a obsesionarte porque tu equipo/unidad de negocio o tú mism@ estéis en lo más alto. Si se fomenta positivamente, bien, pero si solo sirve para meter palos, mal. Luego vamos con el liderazgo.
- Evaluación subjetiva de la productividad y Sistema de Recompensas: Aquí da igual que seas un/a profesional como la copa de un pino, si no le caes bien a tu superior, estás jodid@! ¿Es eso justo? Yo al trabajo voy a trabajar, no a jugar al golf con mi superior… me entendéis. Pues esto pasa mucho, creedme.
- Deficiencias en el diseño del puesto de trabajo: “Tienes que hacer”, si, pero ¿cómo? Me pides que incremente mis ventas un X%, ¿de que medios dispongo? ¿Cuales son mis funciones? ¿Mis objetivos? ¿Mis incentivos? Si todo esto no está bien definido y vivimos en un entorno donde te sueltan en un Departamento y suerte! Vamos mal…
Y esto de aquí arriba, en mayor o menor medida, pasa en muchas empresas, o por lo menos yo lo he visto… Pero si se da, ¿No existe un paraguas o algo que nos proteja de ello? La Cultura es inherente a la Empresa, pero un buen líder puede frenar/mitigar todas las malas praxis.
Existen muchos métodos de liderazgo, pero me voy a centrar en estos 4:
- Autocrático: “Lo tienes que hacer porque soy tu jefe y punto!”
- Democrático. “Este es el objetivo, y entre todos lo conseguiremos!”
- Laissez-faire. “Haced lo que os de la gana… no tengo ni idea de gestionar esto, pero quiero resultados!”
- Transformacional. Tranquil@! Este es tu trabajo, pero voy a ayudarte a desarrollarlo. Te equivocarás, y con ello aprenderás y serás un mejor profesional. Siempre tendrás mi apoyo, ¿ok?
¿Os fijáis bien en las diferencias? ¿Qué tipo de Líder sois vosotros o que líder tenéis?
Un buen líder no solo tiene la capacidad de ayudarnos en el trabajo, también tiene la función (entre muchas más) de proteger. Y es que el otro día lo hablaba con una compañera, de un buen líder, indirectamente, dependen miles de cuestiones que pueden facilitar la vida de cada uno de nosotros. Puedes estar pensando en tener familia, comprarte un coche, un piso, irte de vacaciones (todos trabajamos para tener dinero, ¿no? ¡Lo del desarrollo personal dejádmelo en los comentarios please!), etc… y puede depender de un incentivo que cobremos por nuestro buen desempeño, puede depender de la seguridad laboral que sintamos porque nuestro superior así nos lo ha trasmitido, o puede ser que por todo lo contrario, que en lugar de irnos de vacaciones a un hotelito en primera línea de playa, nos vayamos a un camping, de dudosa calidad, en Butranillas del Salvador donde Jesucristo perdió la chancla y recientemente un grupo de adolescentes apareció desmembrado mientras organizaban su fiesta de fin de graduación (para gustos los colores ojo!).
Si habéis llegado hasta aquí, lo primero de todo gracias por vuestro tiempo, y si me dejáis un comentario con vuestra opinión os lo agradeceré. Ojo con poner “Mi jef@! Es un@ cabrón@!” ¡Que luego nos leen y es culpa de María del Crimen! 😉
¡Un abrazo y gracias de nuevo! ¡Nos leemos! Que tengáis tod@s un gran día! 🙂