
Para los que no me conocen, trabajo en el Departamento para Empresas de un gran retailer tecnológico. Como multinacional, estamos asesorados y acompañados en temas de coaching y mentores (valga la redundancia). Muchos de estos “acompañantes” tienen una historia común en cuanto a su origen:
“… y vivía muy volcado en mi trabajo, tanto que no veía a mi pareja durante días, incluso semanas, hasta que un día me detectaron una angina de pecho y desde entonces veo la vida de otra manera, y mi trabajo o función en esta vida es asesoraros para que no os pase lo mismo que a mi y sepáis vivir el día a día de manera “optimizada” para que no solo seáis más productivos, sino más felices si cabe…”
Bonito speech. Tiene de todo! Dedicación, implicación, tragedia, superación y solidaridad… Veeenga, me interesa tu moto… todavía no te la compro, pero sigue hablando…
Pasan las horas de formación, incluso los días, semanas (varias sesiones concentradas los viernes principalmente)… y llega un pequeño test que había que realizar para saber si estamos alineados con el mensaje que se nos trasmitía. En dicho test, varias preguntas, y entre ellas una que traigo aquí con intención de que surja un pequeño debate o que me hagáis llegar vuestra opinión en forma de comentario o mención o como mejor os venga:
“Llamo a la persona responsable de compras de la empresa ‘X’ con intención de presentarle las bondades de nuestro Dpto. Profesional. ¿Qué opción es la mejor?”
- Amenazo con que, si no se reúne conmigo, llamaré hasta que me compre.
- Me presento educadamente y le agradezco su tiempo, y después de darle 2 o 3 tips, intento cerrar un (tele) reunión con él/ella.
- Pido perdón por robarle su preciado tiempo y le insto a quedar cuando mejor le venga.
- Que llame él/ella. El que quiere algo mueve la primera ficha.
Yo marqué la opción 2) muy convencido, quizás porque es mi manera de trabajar, como estoy acostumbrado a hacerlo, y tiré para adelante muy seguro de que al menos esa pregunta, la tendría bien. Pues bien… spoiler: No. La respuesta correcta era la 3).
Mis compañeros saben que intento siempre darle valor a todo lo que hago, y me parece que nadie tendría que pedir perdón por hacer su trabajo. ¿Pedir perdón por “robar” tiempo? No tengo la sensación de estar robando tiempo. Estoy dedicando mi tiempo, conocimientos y buena voluntad para darte una solución a un problema/necesidad.
En otra ocasión, y relacionado en parte con ello, otra coach, esta vez de manera presencial, nos fue reuniendo uno a uno para “charlar” con cada uno de los Responsables de tienda. Cuando llegó mi turno, después de hablar largo y tendido, me dice:
“Veo que tienes un perfil muy técnico y a la vez eres muy comercial… Eso es raro. La gente que es muy comercial suele ser poco técnica, y el que es muy técnico, suele ser poco comercial… ¿Qué hace que tú, dentro todo lo que engloba el mundo de IT, hayas elegido VENDER? Y a la par, ¿Por qué elegiste Criminología para estudiar?
Mi respuesta, no niego que incluso un poco emocionado:
“Porqué me gusta ayudar a la gente…”
Y es que ya sea reuniéndome contigo para poner encima de la mesa una solución que mejore la seguridad y productividad de tu negocio, o bien, el día de mañana, dentro de una Institución Penitenciaria poder ayudar a un reo mediante una charla, formación específica o con mi compañía, he ahí mi esencia o mi manera de ser. Y es por ello por lo que PEDIR PERDÓN por ayudar, no está dentro de mis maneras de tratar con la gente (A ver, otra cosa es llamar en plena reunión, o molestar a alguien que está comiendo, por ejemplo. Aquí hablamos de educación).
¿Qué opináis? Soy todo oídos… digo… ojos (para leeros).
Un saludo, y gracias por pasarte por aquí.